Un viaje especial

Érase una vez tres animalitos muy especiales que no se conocían porque vivían en lugares diferentes y lejanos.

Uno de ellos era Berto, un oso pardo que vivía en Canadá. Allí vivía con su familia y era muy feliz porque tenía muchos frutos silvestres y hojas frescas al salir de su osera después de hibernar. 

Otro de nuestros amigos es Nino, un perezoso koala que vive junto a su familia en un inmenso bosque de Australia repleto de Eucaliptos que eran tan altos que casi rozaban el cielo.

Por último está Kika, una bonita y simpática pingüina que habita en el Polo Sur con su familia. Su casa está cubierta de nieve y siempre hace mucho frío ¡pero que mucho frío!.


Como podéis comprobar eran animalitos muy distintos entre sí pero todos ellos tenían algo en común: los tres habían empezado a darse cuenta de que allí, en los lugares donde ellos vivían, algo estaba cambiando, aunque no comprendían muy bien que era. 

Por un lado, Kika se daba cuenta de que los bloques de hielo que había visto desde que era pequeña, comenzaban a derretirse, y lo que es peor, los peces ya no eran tan abundantes y había que ir más lejos y recorrer más distancia para encontrar comida suficiente para todos y además, sus amigas las ballenas, habían comenzado a recoger sus cosas y marcharse de allí. 

Algo parecido estaba ocurriendo en Canadá, donde los osos estaban preocupados por la desaparición de sus bosques a causa de unas numerosas y grandes bolas de fuego que habían quemado y destruido miles de hogares y por tanto, su fuente de alimento.

Kika y Berto no eran los únicos que tenían problemas y querían averiguar qué estaba ocurriendo, Nino, el koala, en su bosque de Australia corría asustado de un lado a otro entre los árboles de eucalipto porque varios grupos de hombres estaban talando los árboles con sus hachas y motosierras. Nino y su familia también se vieron obligados a huir de sus hogares en busca de un lugar seguro.

Así fue como nuestros tres amigos, cansados de la situación decidieron emprender un viaje muy especial en busca de respuestas para poder poner fin a este gran problema. Los tres habían oído hablar de un famoso Mago llamado Ecoplín, que vivía en un lugar encantado donde todos sus habitantes eran felices; los cielos eran azules sin humos ni contaminación, los campos estaban verdes todo el año y los ríos tenían aguas limpias y cristalinas donde nadaban muchos peces de colores.

El camino fue largo, pero por fin llegaron a aquel bonito lugar donde el Mago Ecoplín les recibió con gran emoción, como si hubiese sabido que tarde o temprano nuestros amigos irían a visitarle. Cuando se abrió la puerta, pudieron ver al Mago Ecoplín que vestía una gran capa azul, y tenía el pelo  y una larga barba del mismo color. 

El mago Ecoplín rápidamente les invitó  a sentarse y les preguntó que habían ido a buscar allí. 

-¿Habéis venido a buscar una fórmula mágica? ¿ O acaso una lámpara mágica llena de deseos?  O por el contrario, ¿buscáis una varita mágica que salve vuestros hogares?.

Berto, Kika y Nino estaban sorprendidos porque el Mago había adivinado el motivo de su visita.

-¿Qué podemos hacer?, preguntó Kika.

-La solución está en vuestras manos – contestó el Mago Ecoplín.

Berto y Nino estaban desconcertados y sin comprender nada de lo que decía el mago.

-La magia que yo conozco- continuó diciendo el mago- sólo sirve para resolver problemas simples. A un problema especial hay que darle una solución especial.

-¿Y eso cómo se hace?- Quiso saber Nino.

-Volver a vuestros hogares y hablad con los mayores, buscad soluciones entre todos para proteger la naturaleza, para salvar el planeta Tierra y en el camino de regreso a casa, hablad también con todos los niños que encontréis a vuestro paso.

-¿Y que les diremos?- preguntó Berto.

-Decidles que hagan lo mismo que vosotros: que hablen con sus familias, maestros, vecinos, amigos…para buscar pequeñas soluciones entre todos. 

Berto, Nino y Kika, que ya sabían lo que tenían que hacer, se despidieron del Mago Ecoplín  y emprendieron el camino de regreso a casa con esa importante misión: salvar el planeta, mientras el mago les decía desde la lejanía:

-Mientras buscáis vuestras soluciones…plan, plen, plin, esperaré sentado aquí.


FIN



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